Villa La Angostura, a 70 kilómetros de la ciudad de Bariloche se emplaza a la vera del Lago Nahuel Huapi. ES un auténtico pueblo de montaña. Su nombre radica en la estrechez de la península de Quetrihué. Tres cerros la custodian, el cerro Bayo, el Inacayal y el Belvedere. LA postal obligada es el puerto de ensueño que se aposta sobre el lago Nahuel Huapi.

La villa se extiende a los largo sobre una leve pendiente.

¿Qué visitar en Villa La Angostura?

Como otras localidades de la zona, esta bordeada por bosques centenarios. En este caso, los arrayanes son los protagonistas que  brindan al paisaje una tonalidad rojiza. Por otra parte, estos arrayanes son únicos en el mundo gracias a su pureza. El bosque de los arrayanes ofrece un sendero de 12 kilómetros que bordea la península.

Villa La Angostura fue fundada en 1932 y cuenta con 12000 habitantes estables. La cifra asciende en verano a 30000 visitantes. Las temperaturas medias veraniegas rozan los 18°C y pueden ascender a los 28°C.

La villa ofrece una amplísima variedad de excursiones. Se mencionan sólo algunas.

Los miradores Quetrihué y la Selva Triste se ubican a 3 kilómetros y su recorrido va en ascenso para culminar en su punto máxime de observación.

Antes de llegar a la senda propiamente dicha se puede conocer la capilla de la Asunción y la Residencia Messidor. En el trayecto, los arboles característicos de esta región, los arrayanes crecen cerca de c lagos y ríos. Los Miradores permiten contemplar el Brazo Machete y el Rincón, la Isla Menéndez, el istmo y el cerro Bayo con sus pistas de esquí.

La selva Triste se la visita  en el recorrido de vuelta. Como el trayecto es cuesta arriba, conviene llevar calzado e indumentaria adecuada.

Para acceder a las cascadas Santa Ana y Dora, de belleza inigualable, hace falta pedir autorización e ir acompañado de un guía. Parte de la travesía se realiza en auto y la siguiente a pie. Luego de media hora de caminata, poblada de lengas, se llega al salto del rio Pireco. El paisaje es majestuoso con abundante vegetación.

A continuación, la cascada Dora tiene una altura de unos 50 metros  así como la cascada Santa Ana. Ésta última crea una cortina de agua sin igual.

Si en lugar de caminar, se prefiere cabalgar, el Cajón Negro es el lugar indicado. El recorrido dura 9 horas y va en ascenso atravesando valles y bosques. La comida está incluida.