La Ruta del vino en Mendoza elabora unos 11 millones de hectolitros de vino por año. Es el centro productor más importante de Sudamérica y concentra cerca de las 3/4 partes de los viñedos del país con sus 700 bodegas. Esto convierte a la provincia de Mendoza una opción inigualable a la hora de visitar la Ruta del vino y toda la rica historia y las técnicas de elaboración de esta bebida ancestral.
Los viñedos de Mendoza reciben con brazos abiertos a todo aquel que quiera conocer más sobre ellos.

Argentina es productora de vinos de alta calidad. Sus regiones vitivinícolas abarcan las provincias situadas al oeste del país, de las cuales se destaca Mendoza.

Mendoza incentivó la instauración de viñedos. Sus tierras y su clima favorecen el desarrollo de uvas de excelencia y de reconocimiento mundial.

La ruta del vino y sus distintas zonas

La provincia se divide en tres zonas. La zona norte produce, sobre todo, vinos blancos, la zona este es la que más producción ofrece a una altitud de entre 600 y 700 metros sobre el nivel del mar. Por último, la zona Alta del río Mendoza con sus 1400 metros posee un microclima que favorece, en particular, la producción del Malbec.

Diversos recorridos invitan a conocer el proceso de creación de los mejores vinos de la zona en un entorno que da muestras del gran trabajo del hombre sobre un entorno hostil. Estos itinerarios bucean por La historia del Vino en su tour por Maipú o los Caminos del vino en la tierra del Malbec por Luján de Cuyo o por la Ruta del vino en el Valle de Uco. Todas las salidas se realizan por la mañana entre las 9 y las 9:30, incluyen la partida del hotel, visitas a bodegas con la respectiva degustación de sus productos y la vuelta al hotel. Estos servicios se realizan a través de operadores privados que cuentan con guías en español o bilingües con un coste adicional. Muchas bodegas añaden a la visita especialidades gastronómicas, espectáculos musicales, museos del vino, actividades deportivas e incluso servicios de spa.

El paisaje rústico y desértico con altas temperaturas alterna con extensos viñedos de verde profundo, muchos sobre las faldas de la precordillera de los Andes. Todas las mañanas, las rutas que llevan a las bodegas muestran blancos minibuses en caravana cuya única misión es transportar a turistas avezados por conocer sobre esta actividad centenaria en completa seguridad.